miércoles, 2 de agosto de 2017

naranjas

Las naranjas están aún en el aire.
Deja que la gravedad lenta haga su trabajo. Respira
y deja que la naturaleza hile, rompa y recomponga,
que te pele las rodillas y te lama después,
como una madre perra,
que te activa el sistema circulatorio con cada lengüetazo.

Estás viva y eso prueba
que puedes confiar en la justicia 
que te asignaron al nacer.
Estás viva y respiras
y algunos seres te aman incondicionalmente.
Estás viva y eres dueña (casi siempre)
de tu cuerpo, tu cabeza y tu escritura.
Estás viva y tienes libertad para reír,
para dormir, para escoger si quieres echarle o no azúcar
a la leche.


martes, 1 de agosto de 2017

Un bebé gigante

A veces me siento un bebé gigante,

un animal sin la suficiente fuerza motriz
como para agarrar las cosas que quiere o necesita
(cosas que, en apariencia,
están al alcance de su mano).

un animal que no sabe articular palabra
y solo puede desahogarse con el llanto,
un llanto improductivo (de ahí que la frustración 
crezca y crezca).

un animal que no sabe identificar
qué es lo que le duele exactamente,
que recibe cada estímulo
como una bofetada abstracta.

un animal que escupe y babea,
cuando querría expresar amor,
que estira del pelo a su madre
cuando querría abrazar.


A veces me siento un bebé gigante,
una bola de carne inútil, dependiente, aislada.