martes, 20 de junio de 2017

un día normal

a veces necesito pasar el pestillo y respirar frente al espejo. 
supongo que para asegurarme de que sigo aquí, 
de que mis moléculas permanecen unidas firmemente 
en esta carne temblorosa, 
de que por muchos cortocircuitos y calambres que haya en mi cabeza, 
aún me queda un poco más de tiempo y
quizás, algún día, logre el equilibrio.

mirarme fijamente mientras respiro es una manera básica de no perderme,
un mecanismo para mantener la cordura.
cojo aire, lo mantengo un segundo y lo suelto bajito, para que nadie sepa,
para que nadie oiga. 
luego vuelvo a la silla, sigo trabajando. si nadie ha visto nada,
aquí no ha pasado nada, nadie es débil, nadie puede reprocharme.

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