lunes, 22 de mayo de 2017

chocolate y sangre

Mis sábanas guardan manchas de chocolate y sangre 
tras haber pasado por la lavadora:
                                 hay marcas que no desaparecen a altas temperaturas.
Ésta es la única lealtad que conoce mi cuerpo:
la presencia, una vez al mes, 
de huellas diminutas y primitivas,
                                 de sombras de restos,
en mi cama
en mi estómago.

Es la única certeza que tengo a mis 26: 
sangre y chocolate
chocolate y sangre.

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