miércoles, 8 de marzo de 2017

En mi familia
las muertes siempre vienen
de dos en dos.
Mi tío y mi abuelo murieron
casi a la vez; ahora no recuerdo quién fue primero.
Lo mismo pasó con mi prima y su sobrina hace dos años,
con mi cuñado y mi abuela, hace diez.

Por eso, 
cuando murió Estela hace un par de meses,
aunque la queríamos mucho,
estábamos más asustados que tristes.
Al final murió la gata.
Suponemos que aquel día la muerte
no tenía demasiada hambre.

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