domingo, 29 de enero de 2017

No sé si quiero

No sé si quiero renunciar
                                   a mi dentadura
                                   a mis huesos fuertes
                                   a mi cabellera brillante
                                   a las pocas dioptrías que me quedan
                                   a la piel firme y entera de mi estómago.

No sé si quiero   perder el dominio sobre mi vejiga y
tener que andar todo el día comprimiendo unas bolas chinas en mi interior para evitar el pañal para adultos.

No sé si quiero renunciar
                                   a mi silencio
                                   a mi alimentación improvisada
                                   a las noches en vela por un libro o un amante
                                   a mi habitación limpia, con olor a lavanda,
                                   a mi sueño en fin de semana, profundamente invernal.

No sé si quiero vivir a través de alguien,
cuando mi vida me basta bien.
No sé si soy tan generosa.
No. Diría que no lo soy. No aún, por lo menos.

Quizás no sea mamá.
Quizás no traiga a nadie nuevo a este lugar extraño para que también,
si me sale mujer,

tenga que plantearse todo esto.

miércoles, 25 de enero de 2017

RT

te parece interesante,
atractivo, sensual incluso
dependiendo de la luz,
del filtro.
dices que la poesía
lo cura, que te ayuda
cuando la bestia se apodera
de tu voluntad,
de tus ganas de vivir

pero no puedo creerte.

Sangrar, sangran los soldados,
las mujeres callan. Por eso,
con doce años, una mañana me levanté
y pensé que mi cuerpo

me había declarado la guerra.

lunes, 23 de enero de 2017

Migraña 24

Qué poco me fío de mi cuerpo.
Qué poco me fío de la carne que cimienta mi cerebro.
Yo soy su alimento en la noche, sobre todo cuando el calor
me domina.
El dolor, que pasea entre mis neuronas, 
le resulta un aderezo delicioso.
La oigo 
chuparse los dedos,
mordisquear los bordes de mi voluntad.
Por eso no me fío.
Soy la presa de mis propias células,

la idiota que no sabe escapar
del 

compás 

de 


una 


respiración 




consciente.

jueves, 12 de enero de 2017

Ejercicios inútiles de Kegel desesperado

Cuando leo en la prensa sobre otra violación,
siento como mi vulva se encoge
en un deseo inútil
de hacerse invisible.

Puedo incluso sentir el roce
plástico, seboso,
de un miembro fantasma
que me acecha.

Las paredes se contraen espasmódicas:
el miedo y el asco
me dominan.
Hoy no dormiré bien,



pero yo, afortunada, seguiré respirando
y mi carne, por el momento,
será mía.

domingo, 8 de enero de 2017

La sangre que libera

En días como éste 
sólo quiero flotar sobre la cama, 
las sábanas impolutas,
mientras sangro 
en una compresa maxi,
que me envuelve por completo.