jueves, 20 de octubre de 2016

Mi corazón es un puño atrofiado que no sabe defenderse

Mi corazón es un puño atrofiado que no sabe defenderse.
Tiembla ante el miedo, tiembla ante la violencia, tiembla ante la soledad,
tiembla como si en el centro de su carne se originase un seísmo macabro cada vez que una mariposa minúscula bate sus alas.
El envoltorio, sin embargo, permanece sereno.

Los pómulos, la frente, los nudillos, las rodillas,
las ingles, el cuello, la espalda, los tobillos...
Todo ello convive en un bloque de mármol blanco que no se altera,
que va acumulando peso
pero no se altera, nunca se altera.



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