domingo, 28 de agosto de 2016

Pesadilla espiral

No tienes sueño pero te acomodas, 
como un gato perezoso
sobre las esquinas blandas del sofá
para dormir un poco, porque puedes,
porque quieres exprimir las últimas horas 
de este domingo.
Y por esa gula del sueño
la mente te envuelve sin querer 
en una pesadilla espiral
de la que no puedes salir.
Intentas levantar con los bíceps de Hulk
esos párpados pesados
que son persianas centenarias...
pero caen irremediablemente.
La vista inundada es demasiado borrosa
y la angustia crece y crece
mientras roncas.

Cuando despiertas el espíritu 
aún da vueltas sobre el ventilador,
algo mareado.