jueves, 22 de diciembre de 2016

es una manía que tengo

transformo el dolor en mala hostia, 
siempre, de manera automática

                es una manía que tengo
prefiero dejar la tristeza para algunos funerales

We'll sleep later

Si te tuviera y quisieras tenerme ahora
bajaría las armas y me desharía de la munición.
Si quisieras de verdad tenerme y perforar mi cuello con placer compartido
partiría en dos el arco, las flechas.

domingo, 11 de diciembre de 2016

El día del señor

Sólo me siento sola algunos domingos por la tarde.

Libertad

Yo solamente ansío la libertad. La liberación de las pulsiones del amor, del deseo y de la exigencia, que me guía irremediablemente con cada paso que doy. Finiquitando esos tres puntos, podría acabar con todo, convertirme en una especie de monje budista cuya conciencia reposa más allá de la felicidad. Pero no puedo.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Mi piel desgastada y enferma me recuerda su predilección por los hombres oscuros y altos,
de ojos negros y pestañas firmes.
Se excita cuando entrevé chispas de maldad bien llevada, oculta, selecta,
sobre los párpados de un cómplice potencial.

Se estremece y busca un rincón solitario para calmarme,
devolverme al mar.
Mi piel vibra, se despega por una milésima de los huesos,
para liberar esa energía generada por molinos gigantes.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Todo pasará. Esto también pasará

El corazón no se rompe, 
se desgarra. Reposo, cataplasmas y jengibre, para reducir la inflamación del tejido muscular.
Reposo y lloros
rebajados con vinagre de vino.
Reposo y vendajes firmes impregnados en magnolia.
Todo pasará. Esto también pasará.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Un poeta decide suicidarse

Está encerrado.
Está encerrado y no sabe salir.

El poeta abrió los ojos ese día con una idea fija,
tan clara y firme, que le provocaba un placer cálido
cada vez que la reseguía con la mente:
esa misma noche, cuando las agujas se uniesen,
acabaría con todo,
liberaría por fin todos esos demonios que
le dificultaban la respiración, el pensamiento.

Con esta determinación pasó el día, feliz,
despidiéndose del aire, el asfalto, los vecinos. 

Hacia las ocho y media, tomó lápiz y papel
para dejar atrás unas palabras bellas,
un porqué para sus seres queridos.

Pero la sintaxis se le resistía,
y los minutos pasaban y no conseguía cerrar
la puta nota de suicidio.
Y borraba, tachaba, borraba, volvía a tachar.
Y nada.

Las palabras estaban bien pero 
la estructura, las comas, los espacios...
Todos se habían rebelado en su contra.
Y tocaron las 12 y seguía latiendo,
su pescuezo no colgaba de una cuerda firme de nudos hermosos.

Frustrado, cansado y triste, abandonó el papel, 
se fue a la cama.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Matriz, matria

Mi patria son todas las mujeres que conozco,
todas las que conoceré, todas.
Por ellas peleo y grito.
Por ellas peleo y lloro.
Por ellas llevaría una bandera, 
orgullosa.

#matria
En la fotografía de vuestro quinto aniversario se ve claro:
habéis domesticado el amor, el sexo, la pasión.
Mirais a cámara cansados, triunfantes, perfectos.
Compartir el miedo os ha liberado, 
habéis descubierto la llave de la felicidad moderada.
Sois superiores a todos los solteros, a todos los emparejados porque
vuestra unión es 
única, 
trascendente, 
poética, 
mística.





miércoles, 2 de noviembre de 2016

A veces te miro
y no me reconozco.

domingo, 30 de octubre de 2016

Nunca seremos inmortales como Ian Curtis

Nunca seremos inmortales como Ian Curtis.
Vamos demasiado tarde.
Sabes que no hay un hueco para nosotros en ese libro.
Finges, finges y te tomas selfies sin mirar a cámara
pero el humo no nos rodeará jamás en la noche,
cuando estemos perdidos. 


Nadie sobrevive con los pies húmedos y
en esta habitación el agua sigue subiendo
sin que hagamos nada.
Arremangarnos los pantalones no será suficiente,
subirnos sobre las sillas, las mesas,
tampoco.


Nunca seremos inmortales como Ian Curtis.
El bosque es frío y nosotros tan solo somos ratas domésticas.
Yo tengo miedo y tu sonríes porque eres estúpido,
no comprendes. El aullido viene a por nosotros 
para descomponernos, reducirnos a la nada,
dejar un vacío en la posteridad.

jueves, 20 de octubre de 2016

Mi corazón es un puño atrofiado que no sabe defenderse

Mi corazón es un puño atrofiado que no sabe defenderse.
Tiembla ante el miedo, tiembla ante la violencia, tiembla ante la soledad,
tiembla como si en el centro de su carne se originase un seísmo macabro cada vez que una mariposa minúscula bate sus alas.
El envoltorio, sin embargo, permanece sereno.

Los pómulos, la frente, los nudillos, las rodillas,
las ingles, el cuello, la espalda, los tobillos...
Todo ello convive en un bloque de mármol blanco que no se altera,
que va acumulando peso
pero no se altera, nunca se altera.



viernes, 14 de octubre de 2016

Nosotras podemos y debemos

Podemos y debemos tener grandes pechos pero nunca pezones. 
Podemos y debemos tener curvas sinuosas pero sólo en las esquinas adecuadas.
Podemos y debemos tener una gran melena esponjosa pero sólo de pestañas hacia arriba.

Podemos menstruar pero debemos hacerlo en silencio y en azul, como en los anuncios de compresas. 
Podemos y debemos moldearnos pero siempre con mucho cuidado: no queremos músculos desafiantes, perder la delicadeza de ninfa que nos hace valiosas.
Podemos y debemos tener una gran personalidad pero sin hacer sombra a esos egos diminutos de hombrecillos diminutos.

Podemos disfrutar de nuestro clítoris hermoso y profundo pero debemos fingir siempre siempre siempre discreción y cautela. Camina despacio sobre la línea que separa lo decente de lo indecente. No querrás caer. Camina despacio. Mira al frente.

Podemos hacer tantas cosas... 




pero siempre 
encorsetadas 
en un shibari 
doloroso.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Esto es imposible

La ventana y la puerta, tapiadas.
Las rendijas que dejaban pasar el aire,
también ciegas.
Esta pupila inadaptada.
Aquel lagrimal seco.

Imposible. 
Los verbos han huido.


Qué sencillo negar el instinto mamífero.
Qué sencillo, de día.

lunes, 3 de octubre de 2016

Tarantada

Silenciosa como el fuego,
una tarántula peluda bosteza
en el interior de mi garganta. 
Abre las patas de noche, de madrugada, y yo
me levanto como una loca 
en busca de un espejo que me deje ver,
desde fuera,
esos bultos en movimiento.
Palpo y aprieto. 
Aprieto con fuerza.

Hace días que me acompaña,
que me roba el grito.
No parece que tenga ganas de marcharse.
Ahora mi silencio gutural
es su hogar, 
cálido y húmedo:
un útero amueblado a todo confort
para que descanse, se alimente, críe.

Poderosa como el fuego,
la tarántula es más inteligente que yo.
Limita el paso del aire en mi 
laringe con su cuerpo atravesado:
lo suficiente para torturarme,
hacer del tiempo una losa pesada sobre el pecho;
lo suficiente para no acabar 
con la tortura de seguir
respirando.

Ni bailes, ni rituales.
Tarantada quedaré 
hasta el fin 
                     de sus noches,
mis noches,
nuestras noches.

sábado, 1 de octubre de 2016

No debería pero siento
el movimiento interno de cada célula de mi carácter.
No debería pero siento
cómo los cimientos de mi conciencia
tiemblan y desmontan los tejidos de la cordura.

Los átomos más simples de mi carne tiemblan fuerte
mientras la carne se mantiene serena.
Los átomos más simples de mis neuronas tiemblan también
mientras el cerebro se mantiene tranquilo.

No debería pero lo siento
y me desquicia mientras finjo
una calma glacial.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Palpo y aprieto

Coloco las yemas de los dedos corazón e índice
sobre el hueco que mi garganta moldea en mi cuello.
Palpo y aprieto en busca del nudo
que a menudo no me deja
tragar, respirar, hacer.
Palpo y aprieto para moverlo hacia la boca,
regurgitar, escupirlo, 
como si fuera una bola de pelo 
asquerosa.
Palpo y aprieto, vuelvo a apretar,
deseando que esa bola de angustia
se deshaga sin ofrecer demasiada resistencia.

Coloco las yemas de los dedos anular e índice
sobre el hueco que mi garganta dibuja en mi cuello.
Palpo y aprieto en busca del demonio que me habita,
hecho un ovillo, pequeño y molesto,
que no mata
pero hace el vivir más doloroso,
más consciente.
Palpo y aprieto,
para hacerle cosquillas,
molestar, 
perturbar su descanso,
tragar y fundir ese fuego. 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Tatuaje íntimo

He empezado por los pies.
Escribo con este bolígrafo violeta
sobre la piel arrugada del 
dedo pequeño.
Sigo por el empeine:
la bilis se diluye en palabras.

Quiero que este tatuaje íntimo
no acabe nunca.

Al llegar a la rodilla 
prescindo de los artículos, 
las preposiciones, los espacios: 
una sensación tras otra,
una respiración tras otra.

La caligrafía no es bella
pero deja que la electricidad 
de los significantes fluya.

Subo por el muslo con
'angustia, silencio, dolor'
en versalitas incómodas.
Aún queda tinta suficiente
para vivir todo esto 
sobre los poros cansados.

Pubis, estómago, costillas,
axilas, hombros, brazos, 
manos, cuello, mejillas...
Los latidos
llenos de trazos primitivos.

domingo, 28 de agosto de 2016

Pesadilla espiral

No tienes sueño pero te acomodas, 
como un gato perezoso
sobre las esquinas blandas del sofá
para dormir un poco, porque puedes,
porque quieres exprimir las últimas horas 
de este domingo.
Y por esa gula del sueño
la mente te envuelve sin querer 
en una pesadilla espiral
de la que no puedes salir.
Intentas levantar con los bíceps de Hulk
esos párpados pesados
que son persianas centenarias...
pero caen irremediablemente.
La vista inundada es demasiado borrosa
y la angustia crece y crece
mientras roncas.

Cuando despiertas el espíritu 
aún da vueltas sobre el ventilador,
algo mareado.


jueves, 21 de julio de 2016

Extimidad

Tu extimidad me abrasa
desde dentro.
Tú y tu ego,
tú y tus deseos,
tú y tus llantos.
Los hombres también lloran pero,
como nosotras,
hacedlo en silencio.

miércoles, 20 de julio de 2016

Debería llevar un diario fiel
de estas palpitaciones, del sufrimiento 
en pleno éxtasis
pero no puedo hacerlo.
Sólo puedo recoger el rastro,
la brisa que levanta 
momentos antes de romper.
Mis pulmones recogen el agobio,
el pánico y la angustia
en forma de aire caliente.
Cuando alcanzan el límite,
la tráquea lo expulsa en forma de
suspiros violentos
y la gente me mira
como si fuera un gato asqueroso
que escupe bolas de pelo.

viernes, 24 de junio de 2016

La vieja de la silla

Me compadezco entre líneas:
yo y mi tristeza,
yo y mi angustia,
yo y mi soledad.
Y junto a mí, en esta cafetería anónima,
aparcan a una anciana
que necesita de tubos insolentes
tubos desvergonzados
para respirar
seguir latiendo.

Lleva un turbante de colores,
una túnica muy negra,
que me hacen pensar que fue alguien vivo,
en otro tiempo.
Ahora resiste dentro.
Seguramente esta mañana, como todas,
necesitó que la lavaran, la vistieran,
le pusieran el bocado en la boca.
La silueta de ceniza,
abraza a cada momento su último aliento,
avista Pompeya desde las sábanas,
siempre frías.
Los párpados, la vida,
pesan.
Su dolor es mi alivio egoísta,
su sombra, mi luz.

jueves, 16 de junio de 2016

Unexpected Light


Acerco la lengua al fuego,
aspiro el humo
como el consuelo más fuerte.
Recuerdo a la mujer
metasexual que busca,
que sale y encuentra
en el dolor futuro.
Y espero.
Solo cuando llueve
puedo colarme en el espacio estrecho
que hay entre pensamiento
y pensamiento.
Descanso.
Desgarro los tejidos
de ese alma
que anhelo conocer,
digerir
deshacer en mí.

martes, 14 de junio de 2016

Apaga la luz y
admira mi sangre de neón,
que fluye fluorecente mientras me miras
con las manos.

domingo, 22 de mayo de 2016

Ahora

Aunque duela,
he decidido ser 



una persona 
feliz.

Aunque duela,
y la serotonina me haya abandonado,
he decidido ser 

una persona 


feliz

que sonríe cuando siente 
que puede respirar sin dolor,
sin presión
sobre el pecho, 
sobre los alvéolos cansados. 

domingo, 15 de mayo de 2016

Un mar rosa de serotonina

Anoche soñé
que flotaba en un mar rosa
                                                    de serotonina
y descansaba 
por fin,
liberada
                 de lastres
                 de anclas
cosidas a los tobillos.

El agua me acunaba sin esfuerzo, 
como el útero, 
del que me echaron con violencia
un 11 de noviembre. 

Y con esa misma violencia,
el despertador me devolvió a este mundo,
donde las marcas en los tobillos
son perennes.

domingo, 8 de mayo de 2016

Límite

Te escondes en el límite
que separa la sombra de la luz 
para vivir sin ser visto
         sentir sin ser herido.

Como una cría con miedo a los monstruos
te escondes con una linterna bajo la colcha
y rezas para que se marchen
             para que nadie te pueda ver.

Sostén la cerilla unos segundos
para que te dé calor, luz;
suéltala antes 
de que el fuego llegue a los dedos

y queme tu memoria. 


domingo, 3 de abril de 2016

Midas

Sólo un mentiroso
te devolverá la fe
en el sexo íntimo,
el amor de la carne.

Miente sin remordimientos,
miente en sueños,
miente siempre,
pero miente bien.

sábado, 26 de marzo de 2016

Tiempo muerto

Estaba vivo y tú no.
No estabas muerto, ni vivo,
ni eras tú del todo
pero te reías como un loco 
sin miedo,
como si no necesitaras respirar.
'Respirar es de cobardes' 
'Respirar es de cobardes'
'Respirar es de cobardes' dijiste.

Quizás no lo hacías,
quizás solo estabas ahí,
riendo,
quemado este tiempo
                  que nos separa.

Ilustración de Kai Korvus

domingo, 28 de febrero de 2016

Parece dormido

Me veo en el reflejo del cristal
que me separa 
de él.
Me veo dentro 
y me miro las manos
para asegurarme de que sigo aquí,
en esta sala esquelética,
pintada de aire sin oxígeno. 

Parece tranquilo,
parece dormido,
nada más.
Diría que va maquillado,
las ojeras azules
han desaparecido,
las lágrimas secas,
también.

A ratos,
esto parece un bar,
donde los viejos miran
con morbo,
con miedo,
al saber qué esa cabina de Blanca Nieves
está cerca cerca cerca, 
a tres átomos de distancia.

Cuchichean
y se esconden,
cuchichean 
y te preguntan
si el café es gratis, 
si las flores son 
de plástico.





Pic by Dan Mountford



jueves, 7 de enero de 2016

Velvet en los labios

Tienes 25 años
estás soltera
gastas una 44 de pantalón
y te sientes bellísima,
sexual, sensual, poderosa.
Desterraste la báscula,
esa gran tirana malvada,
y te dedicas a hacer, comer, 
                                                    beber, lamer
lo que te sienta bien.

En los días malos
te pintas los labios Russian Red
y mantienes la ceja derecha 
bien arriba
para que nadie te ladre.
Tienes 25 años y por fin
sabes qué quieres
sabes que te mereces ser feliz...
y que donde no puedes amar
no debes demorarte.







Collage de María García Freire