miércoles, 24 de junio de 2015

Poliansiedad


El pecho no podía soportarlo más pero las lágrimas se negaban a salir. 
En cuanto el ascensor me absorbió, empecé a temblar. 
En casa puedo temblar a mi antojo sin ser 
juzgada. 
Me metí en la bañera y la respiración se volvió irregular 
angustiosa. 
Las compuertas se abrieron, 
bailando con los espasmos del alma.  
Llantos, ahogos, convulsiones. 
Ansiedad simultánea. 
Poliansiedad. 
Puede que estuviese muriendo en la bañera hora y media. 
Puede que más.
Un dolor de cabeza horrible
un nudo en el estómago, 
salí de la bañera reptando. 
Del baño al suelo, 
del suelo al baño: vomitando las entrañas. 
La noche se pasó con el corazón revuelto 
y deseando morir.  



Egon Schiele

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