martes, 16 de junio de 2015

El club de las migrañosas

Muy pronto,
demasiado pronto,
con mi amiga la puntual,
entré en el club
de las migrañosas escuálidas.

Estamos solas,
estamos solas,
estamos solas.

Palpamos la luz, 
el cerebro se rebela, 
destroza nuestra voluntad titánica
y te decides, entre espasmo y espasmo,
a buscar el lazo más bonito:

"Traidor de mierda",
"cabrón estúpido",
"hijo de  puta".

Luego,
calmados los dos,
vuelves a amarle,
asaltáis el vagón de azúcar
para volver a la vida.

Colocada de normalidad,
respiras fuerte para sentirte, 
te besas los párpados.

Le perdonas
como a un amante infiel;
volverá a caminar con stilettos
                                                                        sobre tus dudas,
expandirá los capilares sangrados
                                                                        brotarán carcajadas en tu dolor.



Bert Stern, 1962

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