domingo, 1 de marzo de 2015

Mariposas mejicanas

Mariposas mejicanas en Dallas,
soy un espantapájaros de vidrio,
extiendo los brazos al cielo,
me visten con su manto rosado.

Su aleteo es hipnótico
me calma, me devuelve al útero,
donde no necesitaba sentido,
donde el mundo no podía herirme.

Les suplico que me lleven,
ser un átomo más,
sin lazos, sin pretensiones,
movamos el mundo en un pestañeo.

Quisiera ser una mejicana alada,
crear un tapiz con cada movimiento,
tejer los sueños de los tristes,
de los abandonados, de los perdidos.

Noto mi cabeza ligera,
la visión se agiganta de repente,
¡cuánta libertad a mi alrededor!
ojos de terciopelo me miran.

Las alas nacen en mis omoplatos,
la brisa destierra el miedo,
el viento mueve mi conciencia                                       
anaranjada por el sol.

Vienen a por mí, brillan,
las oigo a lo lejos,
puedo olerlas, pueden olerme...
Dallas nos llama desde el cielo.


Amy Judd















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