lunes, 2 de marzo de 2015

Ingrávida

Me gustaría ver las gotas
de cada vaso, de cada río...
Me gustaría ver tus pensamientos
de cada acto, de cada suspiro.
Te quise ausente, te quise sin más.

Me resigné 
mis pieles se imantaron al techo,
las células se pusieron en huelga
empecé a pudrirme por dentro.
La gravedad se me llevaba la vida.

Podía notarlo,
un cosquilleo sin risas,
que te acerca al límite;
deshidratada de tanta lágrima,
un charco traslúcido flotante.

Primero fue el cabello, 
tan blanco como el carbón;
luego, mi piel africana,
resultó esconder a una albina...
Ningún espejo me miraba.

Lloraba sin cesar
¡que me quitaran el aliento!
¡se llevaran mis latidos!
lejos de las pocas venas                                            
que me quedaban junto al alma.

Carne y hueso 
nunca lograron tanto significado,
eso quería ser,
un muerto junto a ti.
Desgraciada, junto a ti.



Vin Zzep

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