miércoles, 18 de febrero de 2015

Muy quietos

Se me confunde el hambre
con las ganas de vomitar;
me tumbaría aquí mismo
para negarlo todo.

No más impuestos
impuestos por anónimos;
no más cruces 
vendadas en oro blanco.

Sentir el frío,                                      nada más...
oír el tintineo de las estrellas,
los aullidos del lobo,
ora rojos ora violetas.

Reconciliarme con mis entrañas,
ignorar el perfume a cemento,
besar la tierra que un día fue,
quedarnos muy quietos.

Se me confunde el hambre
con las ganas de vomitar;
y sólo quiero tumbarme,
                                                             negarlo todo.

Elisa M Rufat


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