viernes, 23 de junio de 2017

los demonios aparecen cuando,
exhausta,
me quedo dormida
en pleno ataque migrañoso.

martes, 20 de junio de 2017

un día normal

a veces necesito pasar el pestillo y respirar frente al espejo. 
supongo que para asegurarme de que sigo aquí, 
de que mis moléculas permanecen unidas firmemente 
en esta carne temblorosa, 
de que por muchos cortocircuitos y calambres que haya en mi cabeza, 
aún me queda un poco más de tiempo y
quizás, algún día, logre el equilibrio.

mirarme fijamente mientras respiro es una manera básica de no perderme,
un mecanismo para mantener la cordura.
cojo aire, lo mantengo un segundo y lo suelto bajito, para que nadie sepa,
para que nadie oiga. 
luego vuelvo a la silla, sigo trabajando. si nadie ha visto nada,
aquí no ha pasado nada, nadie es débil, nadie puede reprocharme.

lunes, 19 de junio de 2017

El temblor familiar

algunos días el temblor acude y no estás preparada.
algunos días el temblor te domina por dentro y te mueves rápido,
para disfrazarlo. Quedarse quieto no es una buena idea. El pulso se tambalea.
algunos días el temblor se impone en la garganta,
en el pecho, en el estómago izquierdo y te acompaña por si te pierdes.
algunos días el temblor es un hilo largo, enredado entre las células, 
con nudos imposibles. 

algunos días quisiera meter la mano en la tráquea, encontrar uno de los cabos
y tirar, tirar hacia afuera, sacar esta angustia de mi organismo.
seguramente me daría para una bufanda, un gorro.
en los días terribles, para un jersey, una manta. 

Me puse mística

Somos pura violencia.
Somos puro amor.

La energía es la misma
con distinto fin:

destruir 
crear.

jueves, 15 de junio de 2017

poema tonto sobre un pez Golden vulgar

Mi madre me regaló tres peces,
para que no me sintiera tan sola

                             (a mí, que me gusta sentirme sola
                                            y por eso escogí vivir sola
                                            y lo disfruto tanto o más que el sexo en invierno).

Ahora solo queda uno. Queda el más feo, el más listo, 
el que desde el segundo día se acercaba rápido al borde de la pecera
al adivinar mi forma tras el espejo de agua que nos separa.
Siempre tuvo claro que yo soy la dispensadora de comida,
que me necesita para subsistir. 

No le hablo. No me habla. 
Le doy comida e intenta cazar mi mano,
como si fuera una suerte de presa fantasmal.
Supongo que al final siempre se conforma con las bolitas naranjas de pajarería
que compro para peces Golden. Supongo que me hace compañía. 
Supongo que mi madre llevaba razón, que se equivocaba a la vez. 

Tan solo es un corazón frío que late bajito
rodeado de escamas agrupadas en forma de pera.

martes, 30 de mayo de 2017

psicosomática

Con cada migraña
desgasto un poco el borde de las células
que envuelven 


mi corazón
mis pulmones
mi estómago. 

lunes, 22 de mayo de 2017

chocolate y sangre

Mis sábanas guardan manchas de chocolate y sangre 
tras haber pasado por la lavadora:
                                 hay marcas que no desaparecen a altas temperaturas.
Ésta es la única lealtad que conoce mi cuerpo:
la presencia, una vez al mes, 
de huellas diminutas y primitivas,
                                 de sombras de restos,
en mi cama
en mi estómago.

Es la única certeza que tengo a mis 26: 
sangre y chocolate
chocolate y sangre.